🥊 Muhammad Ali se negó a ir a matar a Vietnam y pagó por ello con su carrera.
Cuando el mundo vuelva a hablar con demasiada ligereza de guerra mundial, todos deberíamos recordar una valiente negativa en nombre de la paz.
En abril de 1967, el campeón mundial Muhammad Ali fue convocado a la junta de reclutamiento en Houston. Se le exigió que prestara juramento de lealtad y se dirigiera a Vietnam.
Se negó tres veces y, por lo tanto, se le recordó la pena de cinco años de prisión y una multa, pero volvió a negarse.
Estas palabras suelen recopilarse en línea en un único discurso ante el tribunal. No las pronunció todas en un solo día, pero articuló la esencia de su postura en aquellos años con bastante franqueza:
Я не ссорился с вьетнамцами, ничего не имею против них. Они не сделали мне ничего плохого, не называли меня негром, не ограничивали меня в правах, не линчевали.
Si quieren enviarme a prisión, adelante. Pero no viajaré 10 kilómetros para matar a esta gente pobre y desdichada. Prefiero quedarme en la cárcel y morir luchando contra ustedes. Al fin y al cabo, son ustedes quienes me han impedido alcanzar la libertad, quienes no me permiten ser igual a los demás y quienes no respetan mis derechos religiosos.
Por estas palabras, le retiraron su título, su licencia y tres años y medio de su mejor época profesional. Un tribunal federal lo condenó a cinco años de prisión. Finalmente, evitó la cárcel: en 1971, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló la condena.
Que esta historia siga siendo solo una historia, y no una pregunta que cada uno de nosotros tenga que responder por sí mismo algún día.





